RSE: ¿Quién representa a los grupos de interés?

La participación sindical en los procesos de elaboración y su presencia en las memorias de RSE ha sido, hasta ahora, prácticamente anecdótica.

El último convenio colectivo firmado hace unos días en Mapfre incluye un artículo dedicado a la RSE en el que se reconoce al sindicato como organización representativa del grupo de interés ‘empleados’. La identificación y la participación de los grupos de interés (ver en wikipedia), junto a los problemas definición y el abuso del concepto de voluntariedad, han sido los principales obstáculos para el avance real de la RSE.

Cuando abordamos un proceso de RSE podemos comenzar por dos maneras: el camino de los ‘grupos de interés’ o el de los ‘impactos de la empresa en la sociedad’. En mi opinión, hay que combinar las dos opciones.

El GRI, el modelo de elaboración de memorias de sostenibilidad que se ha impuesto en el mundo, basa todo el proceso en dos pilares: el concepto de materialidad (impactos) y el de participación de los grupos de interés (la norma AA1000 intenta ayudar a determinarlos, pero las empresas la aplican parcialmente: en muchos casos las empresas eligen la participación de los ‘grupos que me interesan’)

Pero ¿quién representa a los grupos de interés (o partes interesadas)?. Simplificando mucho: ¿Quién representa a la sociedad, o al medio ambiente?. ¿Quién representa a los clientes o a los trabajadores? Indudablemente, en estos dos casos no podemos remitir a los buzones de sugerencias o a las encuestas de satisfacción, como hasta ahora se está haciendo: puede que esta sea una de las razones que llevó a GRI a emitir su transcendental  ‘Declaración de Amsterdam’ -en la que insisto tanto-, ante la crisis global en la que nos encontramos,: ‘Nosotros, el Consejo de GRI, reconocemos que los procesos de elaboración de memorias han fallado a sus grupos de interés…’

En el caso de los clientes, no sería de recibo no contar con la opinión de las organizaciones de consumidores. Y en el caso de los trabajadores y las trabajadoras, la cuestión está solucionada en la mayoría de los casos: son los sindicatos, sus representantes legales, quienes pueden defender mejor sus intereses.

Los trabajadores y trabajadoras son casi siempre, el grupo de interés principal de la empresa. La vida transcurre en torno al trabajo. Ocurre a veces que se demuestra que los propios trabajadores tienen un mayor interés en la supervivencia de la empresa que el propio empresario, en un tiempo en que los movimientos corporativos y la actuación de los fondos de capital riesgo, de la economía especulativa al fin y al cabo, están a la orden del día.

Ya sabemos que además existe otro problema: el conocimiento de los grupos de interés (de sus representantes) sobre el desarrollo sostenible. Es cierto que los intereses de los grupos pueden ir en contra de ese objetivo. De ahí
la conveniencia de combinar procesos con grupos de interés con procesos sobre materialidad, riesgos sectoriales y objetivos globales de sostenibilidad.

No pretendemos monopolizar el dialogo en torno a la RSE (ya aparecerán acusaciones sobre esto). Fortalecer a la sociedad civil organizada, algo tan necesario en España, es uno de nuestros objetivos, que incluimos en nuestro último congreso:  ‘potenciaremos acuerdos entre grupos de interés representativos de la sociedad civil organizada’. Nuestra participación en el Observatorio de la RSC es una prueba de ello (CCOO también participa en la Coalición Clima, la plataforma 2015 y más, en la Alianza Española contra la pobreza…). Sabemos que incluso algunas empresas pueden potenciar disputas entre grupos de interés. Creo que no hay nada más que teman que un acuerdo entre estos grupos.

En la RSE se unen, teóricamente, dos cuestiones fundamentales para el futuro de la sociedad: el derecho a saber, y el derecho a la participación en la organización del trabajo, clave para nosotros.

A veces los sindicatos nos hemos autoexcluido de los procesos de RSE, ya sea por desconocimiento o, en la mayoría de los casos, por desconfianza (el problema de la credibilidad de la RSE). Pero desde hace mucho tiempo, apostamos por una participación activa, a la vez crítica (la rse no funcionará sin un mínimo espíritu crítico) y constructiva. Pero hasta ahora nos hemos encontrado con múltiples barreras para esta participación. En casi ninguna de mas memorias de RSE de nuestros sectores (al menos un tercio de todas las memorias que se elaboran en España; más de una decena de las del Ibex 35…) participamos activamente.

Si, tenemos el caso de la memoria de CajaSol, que puede que sea la única en el mundo que incluye en su memoria un informe de la representación laboral. Pero es fruto de nuestra participación en la elaboración de su código de conducta, y no realmente a un reconocimiento del sindicato como grupo de interés, ni de su participación activa en la mejora continua de los indicadores de la memoria.

Es cierto que bajo los principios de la RSE ya está claro que somos un grupo de interés. Pero está claro que en la práctica no está siendo así. Por eso ha sido importante incluir esa frase en el convenio colectivo de Mapfre. En el proyecto de Ley
de RSE de Extremadura
se abre otra puerta. Esperemos, por el bien de la SOSTENIBILIDAD del sistema socioeconómico, vinculado a la Responsabilidad social de las empresas, que la que la situación cambie. Nos jugamos nada menos que el futuro de la Democracia.

@jcarlosgonz 2010

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