La degradación de los procesos sobre Empresas y Derechos Humanos

Una muestra más de la degradación del sueño Europeo. Difundimos la carta/denuncia de J.Ruggie a J.C. Juncker sobre la situación de los procesos sobre Empresas y Derechos Humanos en Europa. Link  a nueva actualización (22/03/2017) 

Actualizamos: más información sobre el Tratado Vinculante EDDHH (Basado en la resolución de la ONU de 2014): Pregunta al Gobierno Español sobre la situación del Tratado. Respuesta. (Vía Omal NOV. 2016) Y entrevista de la profesora A. Guamán a  P.Fajardo, sobre el ilustrativo caso contra Chevron por su actuación en el Amazonas. 

Desde que la Comisión y el Parlamento Europeo redefinieron la RSE como ‘los impactos de las empresas en la sociedad y el medio ambiente’ se han degradado todos los procesos sobre RSE, Sostenibilidad (real) y normas sobre Empresas y Derechos Humanos. Parece un proceso reaccionario, porque realmente, con esa orientación sobre la definición de la RSE, pusieron el dedo en la llaga, tras muchas evidencias y presiones. Presiones de las que hemos sido parte fundamental, junto a alianzas sociales claves.  Ocurre en Europa (que se suponía era una esperanza para el cambio global), y en y desde España, donde no dejaremos de denunciar el incumplimiento de la Ley de Economía Sostenible, el veto al CERSE, la lentitud y presiones ejercidas en  la transposición de la Directiva de Información no financiera, y sobre todo, en el Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos (cuyo contenido ha ido degradándose desde el borrador inicial).  Y se trata de algo peor aún que un bloqueo: estos procesos están mutando hacia sistemas de aval de la impunidad, marketing, apariencia y ‘lavado verde-multicolor’. Incluso suponen fondos públicos para intereses privados. Sí, recordando a Hessel, ¡indignaos!. Y sobre todo, denunciemos y actuemos.

Una imagen de nuestra presentación en Congreso Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos. Universidad de Sevilla. Octubre de 2013

Una muestra, la carta enviada el 24 de febrero por John Ruggie (nada sospechoso de ser un radical) al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Este post complementa al difundido por Ágora (link al original y descarga de la carta). Insistimos que además existe otro proceso sobre Derechos Humanos para empresas, de carácter vinculante, y que, seguro a causa de esta línea no voluntaria, está siendo ignorado por los Estados y por los medios. La cuestión es muy sencilla: a nivel laboral, por ejemplo (y no es un ejemplo cualquiera), las normas de la OIT no se respetan. Las normas comerciales son obligatorias, los derechos humanos y laborales, son tomados, por lo general, como voluntarios. Los tratados de inversión internacionales (tipo TTIP, CETA) han estado consolidando esta situación perversa.

(Apartado sobre Empresas y Derechos Humanos de nuestro blog)

(Retocaremos los errores de traducción. Versión 08/03/2017)

Estimado Presidente Juncker,

Escribo como el Representante Especial del Secretario General de la ONU para los Empresas y los Derechos Humanos y  autor de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre los Negocios y los Derechos Humanos, que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó unánimemente en 2011.

Mi razón para escribir es expresar preocupación porque esta agenda parece ser cada vez más apartada por la Comisión Europea. El plan de acción de la UE sobre la responsabilidad social de la empresa / una conducta empresarial responsable prometido hace mucho todavía no ha salido a la luz, a pesar de que el año pasado dos Estados lo pidieron y  los elaboraron. De hecho, el trabajo en todas las Direcciones Generales que podría y debería apoyar el respeto de los derechos humanos por parte de las empresas no parece haberse materializado o se ha estancado por completo.

En el pasado, el liderazgo de la Comisión Europea junto con otras instituciones de la UE ha sido extremadamente importante, ayudando a impulsar acciones a través de los gobiernos de los Estados miembros, asociaciones industriales, agrupaciones de inversores y otras instituciones dentro y fuera de Europa. En 2011, la Comisión Europea ejerció un importante liderazgo en su Comunicación sobre responsabilidad social de las empresas (RSE), estableciendo una nueva definición clara y sencilla de la RSE, a saber, «la responsabilidad de las empresas por sus repercusiones en la sociedad». La expectativa era que todas las empresas europeas deben «cumplir con la responsabilidad corporativa de respetar los derechos humanos, tal como se definen en los Principios Rectores de las Naciones Unidas». Entre otras acciones, anunció planes para una iniciativa legislativa sobre la presentación de informes no financieros, que entró en vigor en enero, y que ha sido ampliamente elogiado como una contribución significativa para apoyar la conducta empresarial responsable.

Hoy en día, el liderazgo de la UE es necesario como nunca antes. Como observé en mis palabras clave en una reunión del G-20 sobre el empleo y los derechos laborales en Hamburgo la semana pasada, el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, advirtió ya en 1999, en un discurso ante el Foro Económico Mundial, contra el avance de un sistema frágil y vulnerable- «como reacción contra todos los» ismos» de nuestro mundo posteriores a la guerra fría: el proteccionismo; populismo; nacionalismo; Chauvinismo étnico; fanatismo; Y el terrorismo «. Si no podemos hacer que la globalización funcione para todos, añadió en otra ocasión, al final no funcionará para ninguno».

El acierto de esta declaración es llamativo hoy. Ahora más que nunca, necesitamos que los gobiernos y las empresas trabajen juntos para garantizar que los más vulnerables a los impactos negativos de las actividades empresariales y de las cadenas de suministro globalizadas sean protegidos y respetados. Nunca ha sido más imperativo entender que la mayor contribución de la empresa para la gente desde el desarrollo sostenible debe ser a través de esfuerzos para incorporar el respeto a los derechos humanos a través de sus operaciones y cadenas de valor.

El G7 lo reconoció en su Declaración de Elmau de 2015, donde los líderes subrayaron la importancia de promover los derechos laborales, las condiciones de trabajo decentes y la protección del medio ambiente en las cadenas de suministro mundiales. Expresaron su firme apoyo a los Principios Rectores de las Naciones Unidas, acogieron con beneplácito los esfuerzos por establecer planes de acción nacionales sustantivos para su aplicación e instaron al sector privado a que aplicara la debida diligencia en materia de derechos humanos.

En este momento crítico en el que está en juego el destino de la globalización, la voz de la Unión Europea es necesaria en el escenario mundial para reiterar estos mensajes de manera clara y constructiva. Sin embargo, como se ha señalado, el plan de acción de la UE previsto para la aplicación de las UNGP (Planes Nacionales sobre EDDHH) todavía no se ha publicado. Los documentos de la Comisión sobre los SDG (nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS en español) parecen desvincularse de cualquier comprensión del papel central que el respeto de los derechos humanos debe tener en la contribución del sector privado a esa agenda. El proyecto de orientación de la Comisión a las empresas sobre la directiva sobre la presentación de informes no financieros diluye y socava el texto de los Principios Rectores de las Naciones Unidas, proporciona orientaciones insignificantes sobre el contenido de derechos humanos de la directiva y no menciona el marco único de presentación de informes – – que se ha diseñado específicamente para ayudar a las empresas a mejorar su divulgación de los derechos humanos plenamente de acuerdo con las UNGP.

(Nota: la letra negrita y la imagen -de 2008- es de nuestra incorporación.  -@jcarlosgonz- Es importante)

El antiguo liderazgo de la Comisión en materia de conducta empresarial responsable, y en particular en materia de empresas y derechos humanos, tuvo un efecto catalizador en toda una serie de acciones, en toda la UE y más allá, que trajeron progresos sustanciales en las prácticas empresariales. Les insto respetuosamente a que renueven ese liderazgo y ayuden a sentar las bases de un desarrollo socialmente sostenible sin el cual ni nuestras sociedades ni nuestros negocios puedrán prosperar.

Como bien saben, vivimos en un momento crucial en la historia de la posguerra. La propia globalización está en peligro a menos que sus pilares sociales puedan ser significativamente reforzados. Ninguno de nosotros, y menos aún la UE, querría que se volviera al mercantilismo que ha tenido consecuencias tan destructivas en épocas pasadas. La conducta empresarial responsable es un elemento central de una globalización socialmente sostenible. Y la UE puede y debe ser un actor central en el avance de este objetivo.

Muy atentamente, John G. Ruggie     24-02-2017 (Descarga carta original)

Nota: mientras escribo este post me llegan comentarios sobre la nueva ley francesa sobre el deber de vigilancia de las cadenas de suministro. La tendencia es a crear planes y códigos teóricos, mientras los datos y casos de violaciones de derechos van en aumento. Los propios códigos además están impregnados de amenazas sobre confidencialidad. Es urgente avanzar en la legislación sobre protección a denunciantes (lo estamos haciendo desde UNI o incluso desde nuestra participación/denuncia sobre lo que está ocurriendo con la Directiva de Información No Financiera -ver post actualizado) La tendencia a tener un código de conducta como eximente es siniestra (caso paradigmático la modificación del código penal español)

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