Centros comerciales ¿sostenibles?

España tiene ya más de 550 centros y parques comerciales. En Estados Unidos, más del 30% de los mismos corre el peligro de desaparecer. Toda una advertencia. A pesar de que es evidente la saturación de nuevos espacios comerciales, estos siguen proliferando, y como siempre ha sido, con el apoyo de los grandes fondos de inversión, combinados ahora con un nuevo formato de turismo comercial. Para evitar esta saturación y competencia desleal con el comercio tradicional sería importante demostrar si son verdaderamente ‘sostenibles’, no sólo como negocio, sino por su aportación al modelo de ciudad. Al modelo de sociedad. ¿Cómo hacerlo ? ¿Cómo hacer que además, puedan ser sostenibles los comercios tradicionales y los centros con participación pública? Estos, tales como los mercados de abastos,  son elementos además, imprescindibles para hacer que una nueva regulación, pendiente, sea de una vez, efectiva para una competitividad verdaderamente responsable.

No dejaremos de repetir que la SOSTENIBILIDAD (la gran palabra),  tiene una triple dimensión: Económica, SOCIAL y medioambiental. A efectos prácticos, los procesos relacionados con Responsabilidad social y sostenibilidad son similares (ver este pequeño post aclaratorio, que incluye otros links para ayudar a desfacer muchos entuertos, un tanto interesados). Esto se pone en evidencia a la hora de las concreciones: necesitamos transparencia y rendición de cuentas: memorias de impacto económico, social y medioambiental real, y no instrumentos de marketing, como hasta ahora se están haciendo. Y de nuevo aquí señalamos que las memorias de RSE son denominadas también memorias de sostenibilidad.

Las memorias de idoneidad , previas a la instalación de nuevos espacios comerciales,  deben avanzar hacia modelos de memorias de impacto socio laboral (memoria de impacto medioambiental avanzadas), incluyendo indicadores relevantes, comparables, claros y accesibles (empleo real, impacto fiscal (*), tiempo efectivo de trabajo/vida, residuos, huella de carbono, movilidad…)  Estas memorias tendrían su continuidad en las memorias de sostenibilidad anuales que deberán elaborar estos nuevos espacios  (sean de una sola empresa  o múltiples) que ya están exigiendo en las nuevas regulaciones y procesos (1). Estas memorias servirán además para mantener un proceso verdaderamente participativo (2) de mejora continua. Estos modelos pueden hacer avanzar y concretar la idea de centros comerciales verdaderamente sostenibles,  ya sea en los nuevos espacios, y en la trasformación de los ya existentes, incluidos los mercados de abastos (3) y el comercio tradicional. En el fondo, esta es la idea de la gestión del cambio y de la transición justa (ahora, ya una emergencia frente al fenómeno de la digitalización)

(*) Ver nuevo artículo: Estupidez Fiscal (link)

El objetivo de un plan para centros comerciales debe abundar más en una verdadera sostenibilidad integral (económica, socio laboral y medioambiental) así como en el pensamiento a largo plazo (incluido en la misma definición del término), teniendo en cuenta la calidad de vida de los ciudadanos, incluyendo a las generaciones futuras y a todas las poblaciones afectadas por la cadena de valor. Respecto a esto último, una observación: por suerte, la preocupación por generaciones futuras y cadena de valor está siendo parte de la calidad de vida y de las preocupaciones de los consumidores…

(1) Legislativos: Directiva de información no financiera; Ley de Economía Sostenible, futura Ley de Cambio Climático y Transición energética (ver recomendaciones del comité de expertos al gobierno), agua (pacto del agua, y pacto social del agua), ley y directivas de transparencia, de contratación pública…; Procesos: Economía circular,  digitalización, fiscalidad…

(2) Democracia y procesos participativos en torno a las memorias de sostenibilidad. El concepto de ‘grupos de interés’ debe concretarse y evolucionar. Por ejemplo, facilitando (y no bloqueando, como está ocurriendo) la participación de los representantes legales y democráticos del grupo de interés trabajadoras y trabajadores. En este tipo de espacios multiempresas será de vital importancia la figura del sindicalista de referencia.

(3) Post pendiente con una reflexión respecto a la sostenibilidad, por ejemplo, de los Mercas. Incluyendo un caso ilustrativo: MercaSevilla. Su triple dimensión: económica, social y medioambiental. Sobre las causas y culpabilidad del riesgo de insostenibilidad económica que ha sufrido. Recomiendo leer este reciente e ilustrativo artículo : Testigo de la verdad (link)


Notas previas:

Idea central: Las grandes superficies comerciales (de una sola empresa o de múltiples) deben elaborar memorias de sostenibilidad, que además deben estar conectadas (o ser) con los indicadores y criterios de las memorias de idoneidad.. Lo más importante es que los INDICADORES (elemento central, de concreción) no sean ambiguos (la ambigüedad, la regulación farragosa o gatopardiana son problemas centrales de la crisis que vivimos). Para colmo, se quejan de esos costes regulatorios y burocráticos, que son causados precisamente sobre todo por la gran influencia de los que se resisten a los cambios. Tendremos una típica reacción en contra: ‘no queremos control’; ‘no queremos que nos fiscalicen’. Apunto algunos argumentos a favor:

  • Racionalización en la valoración del impacto de la instalación de nuevos espacios comerciales, (comparando, por ejemplo, los indicadores de empleo a crear con el destruido). Los ya conocidos informes de impacto medioambiental  deben transformarse en informes de impacto en la sostenibilidad, incluyendo el aspecto sociolaboral, indicadores fiscales…
  • Verdaderas sinergias y economías de escala
  • Canalización ordenada de ayudas (de todo tipo: desde los planes de movilidad, ayudas financieras, formación…) Garantía de que estas ayudas no sean, de nuevo, fondos públicos para intereses privados
  • Conexión con cumplimiento de nuevas regulaciones (o regulaciones aun no desarrolladas correctamente)

Además, las empresas afectadas por la nueva Directiva de Información No Financiera (ya traspuesta a ley española, aunque por suerte -deja mucho que desear-, aún no cerrada a enmiendas) deben de elaborar memorias de RSE/Sostenibilidad. La ya antigua Ley de Economía Sostenible obligaba en cierta manera, sobre todo a las empresas públicas (o asociadas a lo público), a elaborar memorias. De hecho, las están elaborando ‘voluntariamente’ hace mucho tiempo: más de 550 empresas en España las publican. Eso sí, a su manera (con cierta, digamos, impunidad). La ‘nueva’ RSE debe poner cierto orden. Ver aquí el historial de nuestra incidencia en esta ley, muy relacionada con el sistema de transparencia, participación, derechos de información y rendición de cuentas, que necesitamos desde que estalló la crisis (bueno, realmente, desde siempre)

Los planes que se están elaborando ya están desfasados, también por no tener en cuenta esta perspectiva, ni tampoco quizá otras regulaciones, como las relacionadas con la fiscalidad , o la economía circular. También se está elaborando una ley de cambio climático y transición energética. Una comisión de expertos, de la que somos parte, acaba de hacer público su esperado documento de recomendación al gobierno, con nuestra abstención y nuestro importante voto particular (ver aquí). Tampoco parece que se esté tomando en cuenta la evidencia de nuevos y vertiginosos cambios relacionados con la digitalización, que en el caso de comercio, está poniendo en evidencia la necesidad de puntos minoristas de distribución dentro de los cascos urbanos. Cambios, o evidencias de realidades, que además, ya están haciendo que incluso estas regulaciones también estén quedando desfasadas antes de puesta en marcha (un ejemplo, toda la cuestión de los residuos: ninguno de los dos sistemas –retorno ni deposito- son ni mucho menos suficientes. En estos días de alarmas intermitentes, los medios han decidido poner el foco en la cuestión de los plásticos.

@jcarlosgonz

Responsable de RSE/Sosteniblidad de la Federación de Servicios de CCOO

Vocal del Consejo Estatal de RSE (CERSE)


A modo de ‘píldoras’:

Centros comerciales, ¿Sostenibles?

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