Proceso sobre Empresas y Derechos Humanos: siniestro silencio.

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Empresas y Derechos Humanos. Actualizamos este apartado del blog.   El pasado miércoles Amnistía Internacional presentó su informe anual, que como siempre, ofrece datos dramáticos y advertencias sobre su deterioro (en España, la Ley Mordaza, y las amenazas contra el derecho de huelga). Respecto a la relación de los Derechos Humanos con las empresas, que tienen una influencia decisiva sobre los estados y regulaciones, y una incidencia mayor aun en su aplicación o violación (véase nuestro último informe mundial sobre violaciones de derechos laborales ),  nos llama la atención la falta de información sobre los dos procesos relacionados con gestión que hacen las empresas sobre Derechos Humanos: el Tratado Internacional de los pueblos para el control de las Transnacionales, vinculante, y el llamado proceso Ruggie (más orientado a la fallida voluntariedad). ComunicaRSE sí nos ofrece una información interesante sobre este último relacionada con la dimisión de un alto funcionario del Grupo de trabajo. Son muy interesantes las las razones que esgrime en su carta de dimisión, y el apoyo que da a un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre empresas y derechos humanos.  

¿Podemos esperar que las empresas respeten los derechos humanos cuando los Estados miembros no cumplen con su deber de protegerlos? Si una empresa puede operar "legalmente" cuando tiene un impacto negativo sobre los derechos humanos entonces se trata de un simple fracaso de los deberes de un Estado. La irrelevancia material "doméstica" o 'multinacional', la cobardía que envuelve la impunidad extraterritorial y la perversión de los “arreglos” para las controversias internacionales son artificios del sistema patrocinados por los Estados que permiten a las empresas comportarse mal”.

También estamos observando, desde que se aprobaron los nuevos Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), que los líderes empresariales están haciendo énfasis en la importancia de estos como manera de cumplir con las responsabilidades sociales de las empresas. Ya hemos señalado muchas veces que, sospechosamente, la Justicia Fiscal (seguimos pendientes de la lacra de la evasión y elusión fiscal) ha quedado fuera de esos ODS . Acabamos de encontrar una importancia declaración que apostilla nuestra sospecha: una  comunicación de J.Ruggie (artífice de los principios de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos) advirtiendo a la Comisión Global de Negocios y Desarrollo sostenible que la acción social o las iniciativas medioambientales no pueden sustituir a la gestión de los impactos de las empresas sobre los Derechos Humanos (Vía ComunicaRSE. Ver). Muy importante, teniendo en cuenta que los Principios Ruggie han sido ya de por sí muy contestados y advertimos contínuamente del peligro de que, siendo importantes, sean utilizados para detener iniciativas de más calado.

(Nueva noticia: Anmistía Internacional Reino Undo analiza el estado del proceso de Empresas y DDHH y hace una petición para reforzar el mecanismo de los Puntos Nacionales de Contacto de la OCDE. Ver

Y mientras ocurre todo esto, en nuestro querido país vuelve la promoción de los códigos de conducta (seguimos alarmados por la actitud de la Fiscalía. Tenemos abierta una consulta. Ver aquí), la profusión de acción social y 'buenas prácticas', el lavado verde corporativo (greenwashing, y de todos los colores). Desde Enrón, que tenía un código de conducta y un comité de expertos independientes modélico modélicos, no hemos aprendido nada. ¿No os dice nada la noticia sobre la cultura del miedo en la BBC (que persiste), que impidió a sus trabajadores denunciar a un depravado?

Sigue la obsesión enfermiza por vincular TODO a la sagrada VOLUNTARIEDAD y sigue la esquizofrenia respecto a la relación de la RSE con la transparencia.

Repetimos: contra la estupidez, los propios Dioses están sólos.

Ver nuestra ponencia en el Congreso Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos celebrado en la Universidad de Sevilla 

Recomendamos también el artículo de José Angel Moreno en Ágora : Derechos Humanos y empresas transnacionales: algo se mueve

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